SEMANA DE LOS DERECHOS HUMANOS

ACTIVIDADES EN NUESTRO COLEGIO CELEBRANDO LA SEMANA DE LOS DERECHOS HUMANOS

*  Educación Infantil

*  Educación Primaria

*  Educación Secundaria

*  Acto conmemorativo del Holocausto

*  ACTIVIDADES CONMEMORATIVAS DEL DÍA DE LA PAZ

SEMANA DE LOS DERECHOS HUMANOS EN LOS COLEGIOS DE LA FESD
(Manifiesto inspirado en la Carta de la Tierra)

Como cristianos y miembros del colegio Santo Domingo de Guzmán de la Fundación Educativa Santo Domingo declaramos:

  • Todas las personas que vivimos en este planeta Tierra, que es un regalo de Dios para cuidarlo y compartirlo, formamos parte de la humanidad y estamos llamados a ser una gran Familia.
  • Para disfrutar de este Regalo que Dios nos da, hay un camino: el de cuidar la vida de todas las personas, el de reconocer y esforzarnos por el cumplimiento de los Derechos Humanos para el desarrollo de todos. El cuidado y desarrollo sólo son posibles si partimos del cuidado de la Tierra en la que vivimos.
  • El primer derecho humano es la vida. Dios antes de crear la vida, creó las condiciones adecuadas para su desarrollo. Hizo la luz y el agua; y vio que ambas cosas eran buenas.
  • En esta Semana vamos a profundizar en los Derechos Humanos, llamados de Tercera Generación, que son el derecho a la subsistencia, el derecho al desarrollo de nuestra vida en un medioambiente limpio y sano, con acceso al agua potable y a las fuentes de energía necesarias, y el derecho a una convivencia en paz.
  • Apoyamos la Carta de la Tierra que también afirma que todas las personas formamos una Familia. Los seres humanos debemos unirnos para crear una sociedad global fundada en el respeto hacia la naturaleza, los derechos humanos, la justicia económica y la paz.
  • Afirmamos que la humanidad entera formamos parte del universo y la Tierra es nuestro hogar. La capacidad de recuperación de la Tierra y el bienestar de la humanidad dependen de la conservación de una biosfera saludable, con todos sus sistemas ecológicos, una rica variedad de plantas y animales, tierras fértiles, aguas puras y aire limpio. La protección de la vida, la diversidad y la belleza de la Tierra es un deber sagrado que tenemos las personas.
  • Somos ciudadanos de diferentes naciones, pero de un solo mundo. Todos compartimos una responsabilidad por el bienestar presente y futuro de la familia humana y del mundo. Para ello hemos de vivir unas buenas relaciones con nosotros mismos, con otras personas, con la Tierra y con Dios.

Para cuidar la Tierra y cuidarnos unos a otros, proponemos que hay que dar los siguientes pasos:

  • Respetar y cuidar la Vida con compasión y amor en toda su diversidad afirmando nuestra fe en la dignidad que tienen todos los seres humanos.
  • Proteger y valorar la diversidad de los sistemas ecológicos de la Tierra.
  • Evitar dañar el medioambiente utilizando produciendo y consumiendo de forma que tengamos en cuenta la capacidad regenerativa de la Tierra, los derechos humanos y el bienestar comunitario.
  • Reducir, reutilizar y reciclar los materiales que usamos y consumimos. Utilizar con moderación y eficiencia la energía y el agua.
  • Apoyar la cooperación internacional científica y técnica sobre el desarrollo sostenible.
  • Luchar contra la pobreza garantizando el derecho al agua potable, al aire limpio, a una alimentación adecuada y suficiente, a la tierra no contaminada, a una vivienda digna.
  • Afirmar la igualdad de género y asegurar el acceso universal a la educación, al cuidado de la salud y a las oportunidades de formación y desarrollo personal y económico.
  • Defender el derecho de todos a un entorno natural y social que apoye la dignidad humana, la salud física y el bienestar espiritual.
  • Tratar a todos los seres vivientes con respeto y consideración y promover una cultura de tolerancia, no violencia y paz.
  • Hacemos un llamamiento a todas las personas para que expresen su solidaridad y exijan que se protejan los derechos humanos. Todos podemos colaborar con nuestro compromiso personal por la solidaridad y el cuidado de la vida y de nuestras relaciones.

Ha llegado el momento de que los niños, los jóvenes, los hombres y las mujeres reclamemos que otro mundo es posible y nos pongamos a diseñar un futuro mejor para todos. Nos ponemos en pie de paz para caminar hacia nuevos horizontes de vida en nuestra casa común, la Tierra.

Nos apoyamos en la enseñanza y en el ejemplo de Jesús de Nazaret que nos dijo: “Yo he venido para que todos tengan vida y la tengan en abundancia” (Jn 10, 10).